SE VA LA REINA DEL SOUL A LOS 76 AÑOS

La reina del soul, Aretha Franklin, ha fallecido este jueves en Detroit a los 76 años.

Nació en 1942 en Memphis (Tennessee),era hija de un conocido reverendo, y comenzó a cantar en el coro de la iglesia de su padre ya en Detroit donde desarrolló toda su vida y donde ha fallecido junto a sus seres queridos.

Fue una artista inconmensurable que revolucionó el panorama musical de los 60 introduciendo los recursos del góspel en la música soul y creando temas legendarios como “Respect”,”Think” o “(You make me feel) A natural woman”.

    

 

Su familia fue una de las muchas familias afroamericanas que en los 40 emigraron del sur al norte por el desarrollo industrial de la zona. El esplendor del jazz y otros ritmos en ciudades como Chicago o Detroit tienen como punto en común ese fenómeno económico y demográfico; el declive también.

Esa clase media que se había formado en el cinturón industrial empezó a decaer. Pero cuando esto empezó a hacerse notar, Aretha ya era una artista reconocida.

Su padre,el reverendo Clarence LeVaughn Franklin, fue un pastor muy conocido e influyente, amigo de Martin Luther King(ella cantó en su funeral), cuya voz resultaba tan musical que sus sermones acabaron editados en discos.

 

 

Fue en el coro de la iglesia donde la artista comenzó a cantar, al igual que sus hermanas, y fue en su propia casa donde vivió de primera mano el movimiento de los derechos civiles.

Sin embargo,estos privilegios no le libraron de una infancia dura y, sobre todo, muy breve.

El reverendo C. L. Franklin, bebedor y acusado de maltrato en su biografía, había tenido otros hijos fuera del matrimonio y su esposa Barbara, la madre de Aretha, los abandonó.

A los 12 años, quedó embarazada de un chico de una escuela y a los 15 ya había tenido su segundo hijo con otro hombre. Ambos llevan el apellido Franklin. Se casó a los 19 con Ted White, que fue violento con ella, y se divorció ocho años después. Tuvieron un niño. Años después se casaría (y divorciaría) de nuevo y tendría un cuarto hijo.

Muchos de los episodios turbios de su vida quedaron reflejados en una biografía de 2014 “RESPECT: The life of Aretha Franklin” realizada por David Ritz, quien años antes había trabajado para ella como escritor fantasma de una autobiografía que la artista se encargó de “aliviar”.

 

 

Aretha era una luchadora y trataba de superar gracias a la música todos esos oscuros momentos de su pasado y presente.

Decía su productor de Atlantic, Jerry Wexler, que sus ojos luminosos cubrían la angustia y que sus depresiones podían llegar a ser “tan profundas como el mar oscuro”.

Aunque había comenzado grabando en Columbia Records, los grandes éxitos llegaron en Atlantic.

Canciones que más tarde se convertirían en himnos como  Respect  o Natural woman se sumaron rápidamente otros imborrables, como Think o Say a Little prayer.

A finales de los 60, ya se había convertido en uno de los iconos de la comunidad afroamericana, con canciones que transpiraban reivindicación femenina y racial.

Cantó en el funeral de Martin Luther King, al que había conocido de niña en su casa, en 1968, y también lo hizo en otro momento histórico para la comunidad afroamericana:

en enero de 2009 cuando Barack Obama tomó posesión y se convirtió en el primer presidente negro de la historia estadounidense. Hace pocos años, en un acto público, Aretha reconocía que aquel había sido el momento más emocionante de su carrera.

 

 

Ganadora de 18 premios Grammy y con más de 100 millones de discos vendidos, llevaba desde los años 80 sin viajar fuera de Estados Unidos debido a su miedo a volar.

Se decía que,como buena diva y reina de la canción,tenía celos de otras artistas que en algún momento la superaron en ventas -como Barbra Streisand o Whitney Houston- y, de hecho, fue público y enorme su enfado cuando en la entrega de los premios Grammy de 2008, Beyoncé presentó a Tina Turner como “la Reina”. Aretha se ofendió enérgicamente y consideró que había sido una humillación de los guionistas para generar polémica.

En 2010 le diagnosticaron un cáncer de páncreas y la operaron aunque nunca reconoció que padecía esa enfermedad. El cáncer volvió a aparecer y anunciaba su inevitable retirada a principios de 2017 pero con la idea de realizar sólo muy pocas actuaciones y muy escogidas, aunque muchas de estas tuvieron igualmente que cancelarse por recomendación médica.     

No pudo actuar el pasado marzo en Newark, como estaba previsto, ni tampoco el pasado abril en el festival de jazz de Nueva Orleans. Su última actuación tuvo lugar en noviembre, en Nueva York, con motivo del 25 aniversario de la fundación contra el Sida de Elton John.

Fue la última vez que se subió a un escenario para deleite de los presentes.

Su salud había empeorado hace unos meses y el pasado domingo era ingresada de urgencia en el hospital donde,el martes le dieron el alta para que pudiese morir como ella quería:en su casa,en su cama y rodeada de su gente.

Todo el mundo de la música está rezando una pequeña oración en su nombre.

 

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